Los churros de pescado de El Mohoso

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Pocos bares de tapas pueden presumir de llevar abiertos desde 1931 y seguir en manos de la misma familia. Es el caso de El Mohoso (pronúnciese moojoso) de Adra. Sus churros de pescado son una tapa única e imprescindible del Poniente almeriense. Básicamente se trata de un corte de pescado de la longitud y grosor de un dedo (aproximadamente) rebozado en harina y frito, quedando de aspecto similar a los churros del desayuno. Según la temporada utilizan para esta tapa bacalailla, bacalao o boquerones.

Lo que no sabe mucha gente es que la receta original de esta tapa viene del conocido Casa Puga de Almería capital. Hace varias décadas había vínculos familiares entre ambos establecimientos hosteleros y la receta saltó de una familia a otra. La que hoy se hace en Adra es una adaptación de esa original.

‘Churros de pescado’ también es la denominación de una receta canaria similar a esta. Los soldaditos de pavía, cuyo origen se remonta al siglo XIX también tienen algo que ver con estos churros de pescado abderitanos.

Además de los churros de pescado el bar El Mohoso es también valorado entre su parroquia por su comida casera. Ana Mayor prepara en sus fogones exitosas carrilladas de cerdo (los viernes), lomo con piñones, migas, berenjenas con miel, asadura, pollo la abuela (los jueves) y arroces varios días a la semana. El boquerón seco que sirven de tapa lo secan ellos mismos, y suelen tener algo de pescado fresco como almejas, gambas o aguja. Estando en Adra no podía faltar el pulpo seco, que sirven como ración.

El Mohoso es un templo del tapeo imprescindible si pasas por Adra. Como me explicaba un primo mío que conoce bien el Poniente almeriense, El Mohoso “es el sitio donde el buen abderitano va a mediodía, antes que a casa, a hacer el costo”.

El Mohoso
Calle Canarias 16
Teléfono: 950 40 02 53
04770 – Adra (Almería)

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Sobre el autor

Es encargado de dirigir las cocinas de este galeón. De toda la tripulación, es el pirata con el sentido del gusto y del olfato más desarrollado. No hay barco pirata que surque los mares del norte y del sur que tenga mejores menús que los nuestros. Los regentes de las tabernas y mesones que frecuentamos, lo conocen tan bien como él a ellos, por eso, no pisamos un bar sin su consentimiento. Y después de tantas millas de navegación, sus descubrimientos gastronómicos aún siguen sorprendiendo nuestro paladar.