SEGUIMOS PICANDO: Cómo evitar los Fraudes Online

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En la última década, el comercio online ha crecido mucho, sobre todo porque el miedo a ser estafados en transacciones sin contacto físico se ha reducido considerablemente. Comprar y vender en internet es ya hoy un estándar, como también lo es facilitar nuestros datos para acceder a diferentes servicios sin que esto implique una compraventa.

Sin embargo, la picaresca siempre encuentra la manera de generar un fraude, por lo que debemos seguir muy atentos. No sobra decir que es muy importante, en pasarelas de pago o en las que proporcionamos datos personales, fijarnos en que la url comience por https:// en vez de http://. De hecho, muchas webs han añadido ya la “s” final independientemente de su contenido o propósito. También Google, Apple y otras grandes compañías ofrecen la posibilidad de encriptar la cuenta con una verificación de doble factor. Aunque puede resultar tedioso para el día a día, debemos pensar que es una herramienta muy útil si es que guardamos nuestra información más sensible en emails, o en documentos en la nube. Dropbox también se ha sumado a las empresas con doble cifrado por el mismo motivo.

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En el caso de los sitios donde se mueve mucho dinero, como sería el mercado Forex o los sitios de apuestas y casinos online, se están invirtiendo muchos esfuerzos en evitar el fraude, con softwares muy sofisticados que identifican a usuarios sospechosos; podemos encontrar más información haciendo click aquí.

Si bien las empresas grandes son las que más expuestas están a los ciberataques, también son las que de mejores herramientas disponen para combartirlos, por eso hay que apostar siempre por las más conocidas. Esta regla se aplica también a las tiendas en línea: cuanto más famosa, menor riesgo de estafa. No obstante, si estamos especialmente interesados en un producto que hemos encontrado en una tienda desconocida, no estará de más revisar todos los apartados de la misma (términos y condiciones, FAQs, etc) para saber si tenemos algo a lo que acogernos. Si proporcionan muy poca información o no facilitan el contacto o soporte, tal vez no sean de fiar.

¿Y qué hay de los micropagos? Son muy cómodos para juegos con compras in-app o para juegos con apuestas, pero debemos estar atentos a cuánto estamos dispuestos a gastar, y cuándo. Para compras in-app desde smartphones, Apple ofrece la opción de restringir las compras integradas para que no las hagamos por accidente. Si tenemos que acceder al menú de ajustes para desactivarlo y comprar, nos lo pensaremos dos veces antes de realizar un micropago por impulso.

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Las redes sociales también son muy prácticas en este sentido: cuando vemos en Facebook o Instagram un anuncio de un producto y nos interesa, las reseñas son un gran indicador de si podemos o no comprar con total tranquilidad. Ojo porque algunos comentarios que hablen de estafa pueden estar equivocados por desconocimiento del proceso de compra (lo mismo sucede con las reseñas en Google Play o AppStore), pero merece la pena revisar todo lo que los clientes tienen que decir. Por otra parte, si hemos sido estafados, podemos alertar a estas redes de que la publicación es engañosa o fraudulenta, o de que es spam. Cuando la información que consumimos nos viene de fuentes fiables, sean recomendaciones o simplemente noticias, el riesgo se reduce a prácticamente cero.

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Las suscripciones online son muy cómodas pero hay que leer la letra pequeña con las promociones. El precio inicial puede ser una simple promoción, o los regalos por suscripción pueden tener unidades limitadas. Hay que revisar también si tiene permanencia o cuál es el último día del mes para poder cursar baja en el servicio sin que nos realicen el siguiente cargo. Las promociones relacionadas con sorteos y concursos siguen las mismas reglas en este sentido. Sin duda lo más inteligente es dedicar algo de tiempo a leer las condiciones, porque una reclamación sólo llega a buen puerto cuando la otra parte ha incumplido las condiciones, y si estas han sido expuestas desde el principio y no las hemos leído, el error es nuestro.

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