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Cómo pagan hoy los turistas en Almería: pequeños gestos que lo dicen todo

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Cómo pagan hoy los turistas en Almería: pequeños gestos que lo dicen todo

El turismo es uno de los rubros principales que puedes encontrar a lo largo de la costa de Almería. Bares, playas y conversaciones se alimentan de los visitantes, que no sólo traen consigo el dinero, si no formas de hacer las cosas que en aunque en principio podrían reñir con lo local, han terminado por enriquecer el panorama almeriense.

Pagar por supuesto es una de estas cosas que ha cambiado mucho con los años y que empezó a mutar tímidamente con la aparición primero de tarjetas de crédito, después de billeteras digitales como Bizum, y ni hablar de lo que se viene con el auge de las criptomonedas.

Vamos a reconocerlo, antes lo habitual era llevar algo de efectivo “por si acaso”. Sin embargo, hoy para la mayoría de los visitantes de menos de 40 años, basta con tener el móvil cargado para poder pagar con la tarjeta o con aplicaciones. Ya no se trata de una cuestión de modernidad, sino de hábito y los negocios que se quedan atrás pierden clientes.

Pagar como parte de la experiencia

En general cuando todo funciona bien, suele pasar desapercibido, pero cuando algo se complica, se queda grabado y por eso es que la forma de pagar, aunque parezca secundaria, influye mucho más de lo que parece en esa sensación general.

Si nos fijamos con detenimiento en los comentarios que pululan en foros de consumidores como Trustpilot, veremos cómo se valora la inmediatez y la ausencia de fricciones en cualquier experiencia, cuando algo gusta, la inmediatez y la celeridad son criterios básicos. Lo podemos observar en industrias tan competidas como el sector terciario donde las opciones de reserva inmediatas se convierten en las más valoradas por los usuarios, lo mismo ocurre en industrias altamente competitivas como el ocio online donde la opción de casino con retiro inmediato ha sido la más escogida durante la última década. Incluso las promociones de vuelos, en las que las pasarelas de pago pueden llegar a marcar el destino de unas vacaciones.

La curiosidad de este fenómeno es que no es el contenido en sí lo que importa, sino la mentalidad que hay detrás, todo lo que implique pasos innecesarios se evita y no tiene que ver con la impaciencia, sino con cómo se organiza hoy el tiempo, sobre todo en las vacaciones. El ideal está en tener disponibilidad de tiempo y dinero sin tener que tropezar con la interfaz.

¿Cómo llegamos a este punto?

La naturalidad con la que las nuevas tecnologías de pago se han integrado a la vida cotidiana inciden fuertemente en el hecho de que nadie ha tenido que explicar cómo funcionan, billeteras como Bizum simplemente empezaron a usarse, primero en algunos sitios, luego en otros, hasta que, sin darnos cuenta, se convirtieron en algo normal.

El impacto lo vemos por ejemplo cuando revisamos los hábitos de quienes vienen de fuera de la comunidad europea. El turista promedio ya no pregunta dónde puede cambiar dinero, sino si se puede pagar con el móvil y aunque este detalle parece pequeño, revela algo importante: Ya no se busca solo buen servicio, sino que ese servicio no suponga ningún esfuerzo adicional.

Los comercios en general lo han entendido bien y por eso cada vez es más habitual ver distintos sistemas de pago disponibles como parte del día a día y en realidad, no es algo que se anuncie a los cuatro vientos, sino que se da por hecho.

Para poner un ejemplo concreto, lo vivido por la infraestructura turística alrededor de La Fiesta del Pan en su edición anterior; reservar, apuntarse, consultar o cancelar nunca fue tan sencillo, no sólo fueron los hoteles, sino en general todos los servicios de hostelería y restauración en Lubrín dieron un salto tecnológico hacia el futuro.

La ciudad se adapta sin darse cuenta

Almería se ha mantenido fiel a sí misma en la adaptación a estos hábitos y aunque ha tenido que ajustar pequeños detalles, la atención sigue siendo cercana, el ritmo sigue siendo tranquilo, pero ahora todo eso se apoya en herramientas que hacen más fluido el día a día.

No es raro que veamos a turistas organizando su jornada desde el móvil, consultando mapas, horarios o recomendaciones y en esto vemos tanto a aquellos que lo planifican todo, como a aquellos que improvisan. Ninguno de los dos estilos es mejor que el otro. Simplemente conviven.

Incluso el gesto de pagar se ha integrado en esa convivencia. Hay quien usa siempre tarjeta, quien prefiere efectivo y quien alterna según el momento, lo bueno es que esa variedad no genera conflicto, sino que al contrario hace que todo sea más flexible.

Cambios que no hacen ruido

Muchos de estos cambios se han gestado de forma muy silenciosa, de tal modo que nadie ha podido resistirlos. Aceptar pagos con Bizum o incluso con terminales de pago que admiten el uso del móvil es de lo más normal en estos tiempos.

Es improbable que al menos por ahora lleguemos a ver esa desmaterialización del dinero que tiene lugar en otros países europeos como Suecia, sin embargo, lo cierto es que cualquier negocio que no esté en la capacidad tecnológica de procesar pagos digitales de múltiple naturaleza, está condenado a quedarse atrás.

Y así en medio de estas tensiones que en realidad son invisibles, veremos cómo se conforma ahora la identidad de la ciudad, con los bares de siempre y otros nuevos, recibiendo pagos en formas que aunque antes eran impensables, ahora son parte del paisaje.

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