FITUR 2023

El secreto del pincho del Kiosco 18 de Julio

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Si le pides a cualquier almeriense que te recomiende una tapa del kiosco 18 de julio te responderá sin dudar ni un solo segundo que el pincho moruno. Y es que no hay discusión. Por muy moruno que sea, el pincho del 18J es tan de Almería como el Cable Inglés o la Casa Vasca.

La idea le vino a Ignacio Ortega, propietario del chiringuito urbano, tras ver el éxito de los pinchitos de Juan ‘el Moro‘ en la Feria de Almería. Así que inició una búsqueda por Marruecos para encontrar un cocinero que conociera el secreto del pinchito moruno auténtico. Precisamente localizó a un cuñado de Juan ‘el Moro’, que después de 10 años a pie de anafe (barbacoa especial para pinchos) se ha jubilado recientemente.

Ignacio Ortega 18 de julioEn el 18 de Julio han aprendido a marinar la carne y cocinarlo como marcan los cánones. Ortega nos revela solo parte del secreto de sus pinchos, que en Almería son de carne de cerdo en vez de cordero. En primer lugar hace falta una carne de calidad. Ellos usan jamón de cerdo que limpian bien para eliminar nervios, grasa o cualquier otra cosa que le reste jugosidad. Otra de las claves es la mezcla de especias, que traen directamente de una tienda que tiene locales en Nador (Marruecos) y Melilla. Y por último cocinar el tiempo justo sobre brasas de carbón en el anafre que tienen a la vista en la terraza del kiosco.

Para Ortega la clave del éxito de sus pinchos está clara “hacemos algo que no hacen los demás”. Y tanto es así que un domingo normal pueden servir entre 400 y 500 pinchos. Los días de feria esa cantidad se eleva hasta 700 pinchos por día. Si no eres carnívoro también puedes optar en el 18 de Julio por una gran variedad de pescado frito o a la plancha. Aunque suele estar lleno, el servicio es ágil. Un clásico imprescindible de Almeria abierto en 1961.

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Sobre el autor

Es encargado de dirigir las cocinas de este galeón. De toda la tripulación, es el pirata con el sentido del gusto y del olfato más desarrollado. No hay barco pirata que surque los mares del norte y del sur que tenga mejores menús que los nuestros. Los regentes de las tabernas y mesones que frecuentamos, lo conocen tan bien como él a ellos, por eso, no pisamos un bar sin su consentimiento. Y después de tantas millas de navegación, sus descubrimientos gastronómicos aún siguen sorprendiendo nuestro paladar.