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Berja presume del festival flamenco decano de la provincia

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Como para no presumir. Los que amamos el flamenco sabemos que el primer festival de la cosa en toda España, y por ende, del resto del mundo (por antigüedad y por relevancia) es el conocido como Potaje Gitano, o lo que es lo mismo, el Festival Flamenco de Utrera (Sevilla), que nació allá por 1956. Y lo que muchos desconocen es que en la provincia de Almería también hay un festival de la misma quinta y que poco tiene que envidiar al evento sevillano.

Estoy hablando del Festival de Flamenco de Berja, que se celebró por primera vez en el año 1959, lo que lo convierte en el festival flamenco decano de la provincia de Almería y uno de los más antiguos de toda España. En aquellos primeros años, ya pasaban por Berja las principales figuras del cante y la guitarra flamencas, y como muestra, un botón; Manolo Caracol, santo y seña de este arte centenario, actuó en su día en la localidad almeriense.

rancapino-hijo

Eso, en lo que se refiere al pasado. El presente nos trae una nueva edición del Festival Flamenco de Berja este 28 de julio con un elenco de artistas de lo más atractivo. En este sentido, los cantaores Rancapino (hijo), Rocío Zamora, Baldomero Cortés y Cristo Heredia se dejarán la voz y la sangre en el escenario de Berja, y no lo harán solos; al toque, estarán Miguel Salado, el Niño de la Fragua, Ramón Ribera y Gabriel Pérez. Además, también se dejarán sentir los ritmos del percusionista Moi Santiago y los pasos de baile de Anabel Veloso y Javier Zapata. ¡Ahí es nada!

El festival comienza a partir de las 22.30 en la Plaza Porticada de Berja (otras ediciones se ha realizado en el patio del colegio Andrés Manjón), y la entrada cuesta solo 10 euros (puedes adquirirla en el ayuntamiento de Berja).

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Sobre el autor

No hay cantina de ningún puerto donde este pirata no haya fondeado. Gran experto en la navegación nocturna, tiene una visión prodigiosa para avistar garitos en los que poder echar unos buenos tragos de ron. Su instinto innato para la fiesta nos lleva a los lugares más insólitos. Disfruta tanto de la noche como del día y cuando los primeros rayos de sol entran por los camarotes, este pirata se pone sus mejores galas para pasear por museos, librerías, exposiciones y salas de arte.