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El desafío de ‘La Milonga’ va por buen camino

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Como les salga bien -y por ahora el viento sopla a favor-, los músicos de ‘La Milonga‘ aspiran a marcar el camino a muchas formaciones musicales de Almería sobradas de talento pero escasas de recursos. Se marcaron 40 días para publicar su disco ‘Tango y bolero con flamencura‘ a través de una novedosa campaña de ‘crowfunfing‘ o micromecenazgo (puedes participar aquí); hemos consumido la mitad del plazo, y a falta de 20 días para que se cumpla del todo, los artistas de ‘La Milonga‘ ya han recaudado más de 1.700 de los 3.000 euros que necesitan para ver su sueño cumplido.

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Pero vayamos por partes. Porque, aunque en menos de dos años de vida ha logrado hacerse sonar en Almería, ‘La Milonga’ aún es una banda desconocida para muchos. Y aunque podéis conocerlodos a fondo en su página web, te digo desde ya que se trata de un grupo formado al amparo de la asociación cultural La Guajira, de la que muchos weekeros somos asiduos. Mauro Rosso, ‘El Wity’, ‘Hesú’ y Bori Albero son ‘La Milonga‘, un cuarteto muy flamenco que promete (y advierto que no son familia ni conocidos, sino buenos músicos). Ya lo han demostrado en sus actuaciones en solitario o acompañados de ‘maestros’ como Antonio Ximénez (‘Ironía Trío’), Mayte Beltrán o Antonio Santiago.

Me decía ‘Hesú’ cuando le telefoneé para escribir sobre su aventura musical que el ‘crowfunding’, además de mostrar compromiso con una joven y alternativa apuesta musical, es una manera inteligente “de comprar algo por adelantado”, es decir, por una pequeña cantidad, te garantizas camisetas, pegatinas, discos, o incluso conciertos privados -dependiendo del tamaño de la mosca aflojada-. Que no es regalar el dinero a lo loco, vamos. Así que, piratas y corsarios amantes de la cultura y el arte made in Almería, ya tenéis todas las claves para no perder de vista a una banda que quiere -y puede- sorprenderte.

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Sobre el autor

No hay cantina de ningún puerto donde este pirata no haya fondeado. Gran experto en la navegación nocturna, tiene una visión prodigiosa para avistar garitos en los que poder echar unos buenos tragos de ron. Su instinto innato para la fiesta nos lleva a los lugares más insólitos. Disfruta tanto de la noche como del día y cuando los primeros rayos de sol entran por los camarotes, este pirata se pone sus mejores galas para pasear por museos, librerías, exposiciones y salas de arte.