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Lubrín: panes, cuestas y aceite

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Los Filabres, que se inician erguidos y agrestes, acaban siendo suaves y tendidos, si se me permite el recurso lírico. Lubrín es el pueblo ideal para ver esta progresión, con pequeñas lomas que nos indican que el mar se acerca para el fin de esta sierra.

Lubrín, Almería

Lubrín, Almería

Callejear por el pueblo es, a veces, casi escalar, con sus casas que se agarran a la ladera y que se ven repletas de gente y roscos de pan si nos acercamos por San Sebastián en enero. Su iglesia del Rosario es bien visible, pues su edificación en altura y sus naves laterales parece como que viste dos tallas más de lo normal lado de calles empinadas. Para divisar mejor el pueblo, es muy recomendable irnos al Mirador, un lugar con diferentes alturas donde contemplar tanto la iglesia con su corte de casitas que la rodean y la Torre del Reloj, donde estaba el antiguo castillo y al que podemos subir por una senda señalada en la calle Zacatín. Lubrín dispone, además de bonitas fachadas de casas de reja, de un curioso lavadero todavía en uso, que fue antes teatro y quesería, y el Marchalico, un merendero con piscina, pistas deportivas y un agradable pinar. Una delicia sentarse en la terracita de la recoleta plaza de la Constitución y tomarse al mediodía una tapa de migas.

Lubrín, Almería

Lubrín, Almería

A la salida del pueblo hay una interesante ruta para subir al cerro de la Atalaya, una masa caliza que nos ofrece unas impagables vistas de la zona, donde destaca muy cerca del pueblo la rambla de las Moletas. Podemos pasar una experiencia rural auténtica en cortijos como La Breña en la barriada casi despoblada del mismo nombre rodeada de montañas y con un agradable manantial muy cerca de él.

Localización: Lubrín, Almería

Cortijo La Breña
Paraje La Breña, S/N,
Lubrín
689 55 70 47

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Sobre el autor

Es el oteador de este galeón pirata. Catalejo en mano, nada más llegar a puerto, se adentra en terreno desconocido para descubrirnos enclaves espectaculares cuya existencia es ignorada, incluso, por los propios lugareños. Tiene el don de retratar en forma de dibujos aquello que ven sus ojos y que otros ni imaginan. Ahora bien, le pierden las fiestas populares y si coinciden con alguna de sus expediciones, su regreso puede durar días.