YELMO CINE TU BUTACA TE ESPERA

A vista de pájaro sin levantar los pies del suelo por Almería

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A todos nos gustaría poder volar y junto a esa sensación de libertad, disfrutar del paisaje que en Almería es variado y generoso. Podemos lanzarnos en cometa, montar en globo o si tenemos vértigo, nada mejor que subir al pico del Colatíví y andar.
-“¿Se está quedando con nosotros o qué?”
-¡No, no me quedo con nadie! Más bien, invito a una excursión cerca de Almería y sin embargo, asombrosa.

Subiendo al Colativí
En menos de una hora, llegaremos a la cima, yendo por la autovía y pasado Tabernas, nos desviaremos a Turrillas para dejar el pueblo atrás y alcanzar la cima. La carretera a veces presenta algún que otro socavón que nos obligará a estar atentos para evitar que la excursión termine con la visita de la grúa. Dicho esto, (bien sujetos el cinturón de seguridad y las dentaduras postizas…), alcanzada la cima dejamos el coche en el inicio de la pista forestal que veremos a nuestra derecha. Un sendero que nos introducirá en un mundo sorprendente pues disfrutaremos de un bosque donde el pino y la encina irán creando un manto verde ante nuestros ojos.COLITIVI NIJAR

¡No me lo puedo creer!
Al poco de andar, entre las cimas de los árboles, podremos dar un grito de sorpresa cuando contemplemos de una tacada toda la costa desde la capital hasta el faro de Cabo de Gata. La pista, que puede recorrerse en una hora larga, nos llevará en una suave bajada hasta las antenas de repetidores de televisión, bien visible tanto aquí como desde la ciudad. Al cuarto de hora de andar veremos la antena antigua, que nos indica el sitio tan estratégico que ha ocupado siempre sierra Alhamilla para las transmisiones, pues en el mismo Colativí una antena militar lo corona. En el paseo veremos veredas que indican zonas de caza y algún cartel equivoco de zona militar de tiro que no prestaremos atención.

Alto Contraste
Al ir por la cresta de la sierra, podremos comparar dos visiones extremas: a nuestra derecha, contemplaremos las impresionantes vistas de los badlands (tierras desertizadas) de Tabernas y la Sierra de Filabres como fondo y a la derecha, el mar de Alborán en todo su esplendor, En medio, este curioso y frágil ecosistema de arbolado, que se nutre de las corrientes de aire húmedo del mar y que provoca, casi por encanto, que se conserve este bosque. Una zona con la denominación de ZEPA (zona de especial protección de aves) pues uno de los auténticos pulmones de Almería y cobijo de una numerosa población de fauna.barranco-morcillas sierra de los filabres

Vistas al mar
Al llegar a nuestra meta, las antenas nos ofrecen como premio unas vistas impagables de nuestra capital y que podremos ver, en días de poca bruma, hasta la misma Punta Entinas. No será raro divisar algún avión a nivel más bajo que nosotros pues hay que recordar que nuestra altura esta por encima de los 1200 metros.
Una buena idea es aposentarnos en una de las grandes piedras redondeadas y tomar una merecida merienda que nos dará fuerzas para realizar la vuelta, pues en muchos tramos hay una suave pendiente que nos puede parecer la cima del Tourmalet si no hemos repuesto energías.almeria sierra

Ruinas mineras
A la vuelta, donde dejamos el coche, un sendero baja hasta lo que fue un cargadero de mineral, extraído de las minas del lado norte de Sierra Alhamilla. Si somos perspicaces, veremos a nuestra derecha, en el inicio de la pista forestal las ruinas de uno de los castilletes que soportaban el motor de uno de los cables que subían el material por un kilométrico plano inclinado. Unas instalaciones que disponían de un cable teleférico para llevar los minerales al embarcadero de Casa Fuera (muy cerca de los que es hoy El Toyo).sierra alhamilla

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Sobre el autor

Es el oteador de este galeón pirata. Catalejo en mano, nada más llegar a puerto, se adentra en terreno desconocido para descubrirnos enclaves espectaculares cuya existencia es ignorada, incluso, por los propios lugareños. Tiene el don de retratar en forma de dibujos aquello que ven sus ojos y que otros ni imaginan. Ahora bien, le pierden las fiestas populares y si coinciden con alguna de sus expediciones, su regreso puede durar días.