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La tortillita de camarones de Casa Manuel

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De un tiempo a esta parte la pizarra de tapas de los bares de Almería se ha llenado de “tortas de camarones” tan congeladas como infames. Cualquiera que haya pasado por Cádiz se debería poner en guardia nada más ver el aspecto de esta tapa que debe vender a los hosteleros algún pícaro distribuidor. Si a eso añadimos que son pura masa, que los camarones solo se intuyen y que con frecuencia están mal fritas, tenemos ya una buena lista de razones para no pedirla jamás.

Pero lo cierto que es una tapa que, inexplicablemente, funciona en alguno de estos sitios. Por eso me alegró encontrar el pasado verano un nuevo bar, regentado por un gaditano, donde las tortillitas de camarones son caseras y elaboradas con mimo. Cada vez mejores, de hecho. Ese bar es Casa Manuel.

Manolo Ruiz tenía claro desde el principio que quería servir esta tapa tan de su tierra en su primer bar. Lo más difícil fue encontrar camarones frescos en Almería. Tan difícil que finalmente los compra directamente en Cádiz, los congela a 18 grados bajo cero y los trae en transporte refrigerado cada vez que necesita renovar existencias.

Generalmente en Casa Manuel presentan las tortillitas de camarones como tienen que estar: finas, crujientes, generosas de camarones y con potente sabor a mar. A veces salen un poquito más gruesas de la cuenta y se quedan blandas por el centro, pero se disculpa el fallo ocasional.

Otra razón por la que frecuento Casa Manuel es por ser uno de los pocos bares de Almería donde la manzanilla tiene rotación alta y suele estar en su punto óptimo de consumo. La sirve de la centenaria casa Argüeso, y no hay mejor acompañamiento para esa tortillita de camarones.

En Casa Manuel hay otras tapas de inspiración gaditana como las papas aliñás, el bienmesabe (cazón en adobo), la pavía de merluza, la ensaladilla de pulpo, las salchichas al Tío Pepe y las albóndigas al aroma de Sanlúcar. Tanto las salchichas como las albóndigas son de pollo. A mi juicio mejorarían si fuera de cerdo, porque la salsa de ambas está para mojar pan pero le falta un puntito de grasa. La ensaladilla rusa también es diferente a la de otros bares de Almería, y se prepara como en las cocinas de Andalucía occidental.

Otras tapas a tener en cuenta son el capricho de patata, la mini hamburguesa de cordero o los mejillones a la plancha. De jueves a domingo al mediodía tienen algunos platos de olla, como gurullos, trigo, acelgas esparragás o berza, además de migas y arroz. Cuando están picantitos, los callos y los caracoles también se dejan comer. En la pizarra se pueden ver los pescados frescos del día, que siempre merecen la pena.

La cerveza es Estrella Damm  y los vinos no están mal seleccionados. La decoración del lugar es de taberna típica andaluza con una imponente barra de mármol blanco. Este bar es uno de los descubrimientos más interesantes de 2014, que aún así todavía está buscando su hueco y una identidad propia, que debería llegar por una apuesta decidida por la gastronomía gaditana, que es bastante desconocida en Almería pese a las similitudes que comparte con nuestra cocina.

Casa Manuel
Canónigo Molina Alonso, 45
(frente al bar Chele)
Cierran los lunes
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Sobre el autor

Es encargado de dirigir las cocinas de este galeón. De toda la tripulación, es el pirata con el sentido del gusto y del olfato más desarrollado. No hay barco pirata que surque los mares del norte y del sur que tenga mejores menús que los nuestros. Los regentes de las tabernas y mesones que frecuentamos, lo conocen tan bien como él a ellos, por eso, no pisamos un bar sin su consentimiento. Y después de tantas millas de navegación, sus descubrimientos gastronómicos aún siguen sorprendiendo nuestro paladar.