La Mala: tortillas, croquetas y rocanrol

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Aunque La Mala ya no es, como dije hace algún tiempo, un matriarcado al estilo Russ Meyer, los dos jóvenes que se han quedado con el local (Pablo y Guillermo) han seguido una línea continuista en uno de los bares de tapas más indies de la ciudad. Acertadamente en La Mala sigue sonando rocanrol, las tapas se renuevan con cierta frecuencia y domina la carta la calidad de las tortillas. De hecho, el jefe de cocina sigue siendo el mismo, Lardy.

Sin embargo, empiezan a verse algunas sutiles pero recomendables mejoras. Para empezar, el local ha apostado además de las tortillas, por las croquetas caseras. Depende del día, las hay de pollo, de bacalao, de morcilla y hasta de chocolate. Pero las que son imprescindibles son las de calamar. Han apostado por nuevas tapas como la tartaleta de cordero o la renovación de otras como la tosta con boletus, que cambia la base de pan por un crujiente de trigo. Su ración de tataki de atún es generosa y suele estar más que correcta.

De las tortillas sigue reinando la de trufa, pero ha entrado con fuerza la de champiñones con Gorgonzola y la de gambas con salsa de chile empieza a subir enteros. Las tapas más emblemáticas siguen funcionando bien: bacalao chilli, tabulé, patatas bravas, papillote de verduras, mini-hamburguesa o el pollo La Mala.

Si están experimentando en cocina y no hay mucha gente en el local déjate usar como conejillo de indias. Siendo abierto de mente he probado cosas la mar de curiosas como una cecina de León con vermut blanco granizado y cerezas, que puede que acabe en la oferta del local.

Entre las novedades también está la apuesta por la cerveza artesanal, entre las que destacan algunas almerienses como Sol de Almería, La Cala o El Cabo. En cuanto a la música se ha hecho aún más ecléctica. Mucho rock, sí, pero según les da te puedes encontrar un hit de Marisol o de Raphael, pasando por melocotonazos de funk, soul o R&B.

De todas formas no te equivoques, La Mala no es un bar para todo el mundo. Predomina una clientela joven, informal y con inquietudes artísticas. Las noches de fin de semana se pone hasta la bandera. Más asequible entre semana. La parte de arriba es acogedora y discreta para cenas privadas informales de no más de 10 o 12 personas.

Tortillería La Mala
C/ Real 69
Almería
Cierra los domingos

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Sobre el autor

Es encargado de dirigir las cocinas de este galeón. De toda la tripulación, es el pirata con el sentido del gusto y del olfato más desarrollado. No hay barco pirata que surque los mares del norte y del sur que tenga mejores menús que los nuestros. Los regentes de las tabernas y mesones que frecuentamos, lo conocen tan bien como él a ellos, por eso, no pisamos un bar sin su consentimiento. Y después de tantas millas de navegación, sus descubrimientos gastronómicos aún siguen sorprendiendo nuestro paladar.