Playas sobrevaloradas e infravaloradas

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Ahora que apetece un chapuzón, este pirata que ha pisado todas las playas de esta apartada orilla, propone poner en orden su agenda y, de esta manera, ofrecer una selección para poner a cada una en su sitio y, de paso, si uno no está conforme, invitar a descubrirlas y a disentir, pues es cosa grata que, si uno no se excede, puede ser hasta didáctico. No me enrollo y aquí van unas playas sobrevaloradas y otras, incomprensiblemente infravaloradas.

Playas sobrevaloradas
En este apartado hay algunas que deben ser bajadas de su pedestal pues tienen el peligro de morir de gloria. Aquí seguro que alguno me intentará correr a gorrazos pero este pirata es valiente y no teme semejantes acometidas:
La Playa de los Muertos es, desde hace un tiempo, una de las más mediáticas. Uno supone que a parte de su belleza, que no lo niega, muchas guías se copian unas a otras y duda mucho de que el que la describe la haya pisado porque ni tiene arenas blancas y finas, ni dispone de un acceso fácil ni de un cuidado aceptable ni de unos servicios que den abasto a las hordas que la visitan cada verano. Además, su belleza radica si miramos al sur pues al norte, nos encontramos de decorado de fondo… a un puerto industrial.
Playa de San José: es la más urbanita de Cabo de Gata y también, la más impersonal. Una playa en forma de concha que aun así, nos hace recordar su ambiente de verano a alguna del pisoteado litoral alicantino. A su favor, eso sí, es la que dispone de más servicios de todas.
Playa de Los Genoveses: una de la joyas de la corona cuyo acceso en coche es limitado y con unos autobuses un tanto caros. Muy poca sombra, por lo que obliga a la sombrilla y a la estancia de nevera y reggatón lo que le hace especialmente chabacana en determinados puntos álgidos del verano, sobre todo en ese colectivo que aplica ese nefasto refrán de “Donde pago, cago”.

Playas infravaloradas
Aquí van esas playas que a veces nos olvidamos y que disponen de argumentos que pueden enamorarnos:
El Algarrobico quizás sea la que más veces sale en los periódicos nacionales y no por sus encantos, claro, pero si nos armamos de valor y logramos obviar la mole de cemento que parece vigilarnos, nos encontramos con una de las playas más acogedoras de todo el litoral. Arena fina alternada de chinorros, aguas agradables y, encima, poca gente debido al pavor que le origina tamaño disparate urbanístico…

Cala Cristal

Cala Cristal

Cala de Cristal: suele pasarse de largo pues pasado Villaricos parece como que se acaban las calas Almería hasta que llegamos a Pulpí pero cometeríamos un gran error. Una playa recoleta, de aguas cristalinas y que entre rocas, puede uno disfrutar de un baño realmente especial y, si va con su snorkel, ver maravillas bajo el mar.
El Corralete: es la playa antes de divisar el faro de Cabo de Gata desde Almería. El viajero suele quedarse en la Almadraba de Monteleva o bien, adentrarse a las calas de más allá del faro pero se olvida de esta playa de generosa arena y que dispone de uno de los mejores lugares para bucear y sentir como los peces parecen jugar con nosotros.
peces
Un consejo más es que por supuesto, si visitamos las playas, ser civilizados y, si lo que queremos es comer allí, nada mejor que seguir los sabios consejos de la nutricionista Ana Molina en este enlace.

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Sobre el autor

Es el oteador de este galeón pirata. Catalejo en mano, nada más llegar a puerto, se adentra en terreno desconocido para descubrirnos enclaves espectaculares cuya existencia es ignorada, incluso, por los propios lugareños. Tiene el don de retratar en forma de dibujos aquello que ven sus ojos y que otros ni imaginan. Ahora bien, le pierden las fiestas populares y si coinciden con alguna de sus expediciones, su regreso puede durar días.