El embrujo de Los Escullos tiene nombre de chamán

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Si  tuviera que elegir los tres emplazamientos más bellos y apasionantes de la provincia, me vería en un serio brete porque, por suerte, a Almería le sobran rincones con magia. No obstante, si me viera en ese aprieto, uno de esos tres emplazamientos sería, sin dudarlo un instante, la zona de Los Escullos (Níjar). En pleno Parque Natural de Cabo de Gata, en primera línea de mar, alejada de urbanizaciones o mundanales trajines, se encuentra la sala El Chamán, una de las más conocidas de la provincia no sólo por esta singular ubicación, sino también por su increíble programación cultural y musical, así como por la infraestructura en sí; sala de conciertos, con dos escenarios, dos pistas de baile, zonas con asientos, gran terraza para actuaciones a cielo abierto e interior rústico y acogedor con gran capacidad de aforo.

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En los últimos tiempos y entre otros muchos, por El Chamán han pasado artistas del nivel de Chambao, Muchachito Bombo Infierno, Bisbal, Coque Malla, Los Chichos, Kiko Veneno o Pony Bravo, lo cual nos da una idea fiel de lo que vamos a encontrar si nos adentramos en esta gran discoteca nijareña. Y es que Chamán es un proyecto multidisciplinar vertebrado por música, arte y gastronomía. Ubicada a modo de balcón en un acantilado, la sala principal dispone de 1.500 m² frente a unas aguas declaradas Reserva de la Biosfera por la UNESCO.

La originalidad en la distribución del espacio facilita la acogida de diversas actividades, ofreciendo así servicios de Sala (música en directo, dj´s y espectáculos hasta el amanecer), servicio de Hostelería (restauración y catering), y servicios de producción de eventos. Este último punto puede llegar a ser realmente interesante, pues los clientes tienen la posibilidad de organizar en El Chamán sus comidas de empresa, bodas, bautizos, etcétera.

Ubicación; junto al camping de Los Escullos (Níjar)

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Sobre el autor

No hay cantina de ningún puerto donde este pirata no haya fondeado. Gran experto en la navegación nocturna, tiene una visión prodigiosa para avistar garitos en los que poder echar unos buenos tragos de ron. Su instinto innato para la fiesta nos lleva a los lugares más insólitos. Disfruta tanto de la noche como del día y cuando los primeros rayos de sol entran por los camarotes, este pirata se pone sus mejores galas para pasear por museos, librerías, exposiciones y salas de arte.