ACTIVIDADES Y AVENTURAS WEEKY OTOÑO 2020

El Cortijo, una taberna pirata en Carboneras

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Admito que no la conocía hasta hace más bien poco, y eso que lleva abierta desde antes que el que escribe naciera; allá por 1981, la Taberna El Cortijo, ubicada en la céntrica avenida de Garrucha (Carboneras), comenzaba su andadura de diversión, ocio y buena música a escasos metros del olor a mar Mediterráneo. Claro que, para ser honestos, servidor no ha frecuentado en exceso la noche carbonera, así que por ahí sea justificada mi ignorancia.

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Ya a finales de la década de los 90, en 1998, El Cortijo cambiaba de gerencia, y desde entonces se ha convertido, más todavía, en centro de referencia de la marcha en Carboneras; los piratas más ociosos no osan ya pisar el Levante almeriense sin dejarse caer, aunque sea un ratito, por este pub almeriense con aire de taberna irlandesa. Sí; domina la gente joven, pero en El Cortijo asombra la facilidad con la que confluyen universitarios con personas mayores, todos ellos con algo en común; las ‘ganicas’ de pasarlo bien en un lugar pensado para tal fin.

Quizá, esa sana variedad generacional se deba a la currada variedad musical imperante en esta taberna de Carboneras; rock, pop, flamenco, incluso boleros… Cualquier estilo musical puede sonar en cualquier momento, formando parte de ese encanto propio de El Cortijo. Algo similar ocurre con los horarios de apertura; El Cortijo abre todo el año (a diferencia de muchos locales de la comarca, que sólo curran en verano), y lo hace desde las 14.30 horas hasta el cierre de madrugada. Así, los más precoces van los primeros a tomar un rico café, y los más piratas, a cerrar el pub después de dar unos tragos de ron.¡Ah! No dejes de otear nuestra agenda pirata para estar al loro de todos los conciertos que se celebran en esta célebre taberna. ¡Mira un adelanto de lo que te puedes encontrar pinchando aquí!

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Sobre el autor

No hay cantina de ningún puerto donde este pirata no haya fondeado. Gran experto en la navegación nocturna, tiene una visión prodigiosa para avistar garitos en los que poder echar unos buenos tragos de ron. Su instinto innato para la fiesta nos lleva a los lugares más insólitos. Disfruta tanto de la noche como del día y cuando los primeros rayos de sol entran por los camarotes, este pirata se pone sus mejores galas para pasear por museos, librerías, exposiciones y salas de arte.