Jornadas Europeas de Patrimonio 2021 en Almería

‘El Morato’, más de 30 años dando el cante

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Si eres un apasionado del flamenco, este post va a interesarte. Si no lo eres, es probable que también. Porque uno de los rincones de la provincia que destila arte y cultura por los cuatro costados, la Peña Flamenca El Morato, viene poniendo a tu disposición desde hace unos 35 años una serie de actividades tan atractivas como variadas; talleres de guitarra española, baile o canto, así como recitales de flamenco todas las semanas, recepción de excursiones de múltiples colegios, y un largo etcétera.

Cada viernes a las nueve de la noche, la Peña El Morato abre sus puertas al público para que, sobre eso de las diez y media, todos los asistentes puedan deleitarse con una de las expresiones artísticas más características y arraigadas; el ya célebre recital semanal de flamenco que este colectivo organiza en su sede, que se ubica en un singular paraje: dentro de una pintoresca cueva (antigua balsa de riego) a las afueras de la ciudad de Almería (al final de la Rambla Belén, cerca del centro Ballesol).

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Aunque no sólo se disfruta del flamenco en esta hermosa cueva; es habitual ver a los socios de esta Peña dar recitales a cielo abierto en distintos lugares de la ciudad, incluso ver a afamados artistas actuando con ellos; El Niño de las Cuevas, Fosforito, Meneses, Chocolate o el gran Enrique Morente (socio de honor de la Peña) han dado cuenta de ello.

Mención aparte merece la gran labor social que se realiza desde esta asociación flamenca, pues nunca dejan de celebrar recitales en centros de menores o en residencias de ancianos, además de organizar villancicos solidarios en Navidad, cobrando entradas a los asistentes que luego donan íntegramente a Cáritas.

Horario: abierto al público los viernes por la noche (desde las 21.00).

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Sobre el autor

No hay cantina de ningún puerto donde este pirata no haya fondeado. Gran experto en la navegación nocturna, tiene una visión prodigiosa para avistar garitos en los que poder echar unos buenos tragos de ron. Su instinto innato para la fiesta nos lleva a los lugares más insólitos. Disfruta tanto de la noche como del día y cuando los primeros rayos de sol entran por los camarotes, este pirata se pone sus mejores galas para pasear por museos, librerías, exposiciones y salas de arte.