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Gérgal: Mirando las estrellas

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Gérgal, a media hora de Almería por la autovía, es un pueblo que es como una puerta a las alturas. Su cúbico castillo (que no podremos visitar pues es privado) ya nos vigila desde lo alto y nos indica la dirección a seguir, en una carretera que nos puede llevar a varias localidades que penden de las alturas filabreñas.

Mirando las estrellas
Si hablamos de alturas, está claro que hay que referirse a Calar Alto, el lugar privilegiado para contemplar las estrellas por la noche y cuyo observatorio le da un aire lunar a lugar único. Antes, por el camino, podremos ver como el monte deforestado va dando paso a un monte repoblado donde los abetos y coníferas resisten las nevadas que suelen caer todos los inviernos.

Calar Alto, Almería

Calar Alto

En ese camino, es interesante el área recreativa de La Merendera, con sus mesas para sentarse y reponer fuerzas en unas vistas generosas. Dispone de hasta una pista deportiva, por lo que los niños y no tan niños, pueden solazarse detrás de un balón. Una fuente nos indica que los Filabres es generosa en fuentes y manantiales y no será raro ver algún paisano llenando su correspondiente bidón. Llegado a Calar Alto, podemos acercarnos a los observatorios y disponer desde allí de una vista sorprendente. Habremos ascendido a una cota de dos mil metros desde el nivel del mar de Almería, cosa que nuestros pulmones agradecerán.

Bacares
Desde Calar Alto la carretera baja la vertiente norte de los Filabres en dirección a Serón y antes a Bacares, pueblo donde podemos realizar parada y fonda y admirar su estratégico enclave y de paso, comernos uno de los deliciosos pasteles de la pastelería artesana Sierra de los Filabres.

Bacares, Almería

Bacares, Almería

Localización : Gérgal

Pasteles de Bacares Sierra de Filabres
673 68 52 52

pasteles

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Sobre el autor

Es el oteador de este galeón pirata. Catalejo en mano, nada más llegar a puerto, se adentra en terreno desconocido para descubrirnos enclaves espectaculares cuya existencia es ignorada, incluso, por los propios lugareños. Tiene el don de retratar en forma de dibujos aquello que ven sus ojos y que otros ni imaginan. Ahora bien, le pierden las fiestas populares y si coinciden con alguna de sus expediciones, su regreso puede durar días.